“Ronnie, Espino y los que se quedaron en la orilla”

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A través de los años, muchos mexicanos se han quedado en el camino hacia las Grandes Ligas

Por diferentes motivos, peloteros de gran talento no se mostraron al máximo nivel. Ya sea por no salir de su zona de confort, por no dar el grado en Ligas Menores o simplemente por no recibir una oportunidad, pero el caso es que en México abundan las anécdotas al respecto.

Sin dudas uno de los enigmas que hizo más grande la leyenda de Héctor Espino fue precisamente ¿Por qué? No llego a las Mayores. El misterio que envuelve  al  “Superman de Chihuahua” todavía genera polémica a más de 50 años de debutar en sucursales de Cardenales de San Luis donde participo en 32 juegos y de repente dijo “Bye, bye” empaco sus cosas y se devolvió a México para nunca más regresar.

Antes que Espinio, Ronnie Camacho paso varias campañas en las menores y nunca recibió el llamado a pesar de ser un devastador cañonero en las Ligas Mexicanas. A los 18 años con Fresno Clase A de San Luis en 1954, conecto 18 cuadrangulares y remolco 77 carreras, números muy respetables para un segunda base. Como este,  hay muchos casos de elementos que pasaron años “picando piedra” en sucursales y se quedaron suspirando por una oportunidad.

Jugadores del calibre de Mercedes Esquer, Héctor “Caballo” Heredia, Arturo González, Cornelio García, José Luis Sandoval, Homar Rojas, Adán Amezcua, Francisco Campos, Pablo Ortega, Luis Alfonso García, Agustín Murillo, José Manuel Rodríguez, Jorge Vázquez y Héctor Daniel Rodríguez son de esos peloteros que nos hacen preguntarnos ¿Por qué unos si y estos no?

El caso más reciente es el de Japhet Amador quién estaba desforrando pelotas a placer en las ligas mexicanas pero tuvo un paso gris por Ligas Menores. Actualmente está en Japón donde continúa con la idea de dar el brinco, aunque hay que decir que el “Gigante de Múlege” está limitado a funciones de BD y eso es un handycap en contra.

Se va el “Chato”

Ahora que Jorge Vázquez ha decidido “Colgar los Spikes” su caso y el de Luis Alfonso García nos vienen a la mente. Estos dos “aporreadores” anduvieron aterrorizando a los pitchers de todos los calibres.

Con personalidades distintas pero con un poder devastador, durante años el “Chato” y el “Monstruo” no dejaban títere con cabeza. En LMP eran un espectáculo y generaron una competencia donde los aficionados no se decidían por quién le pegaba más duro a “Doña  Blanca”; en Culiacán y sus alrededores aseguraban que Vázquez la mandaba más lejos, mientras que en Hermosillo y puntos circunvecinos, aseguraban que no había otro como García. Independientemente de quién era más “guapo”, lo que si estaba claro, es que este tipo de bateadores tenían el potencial para probarse en MLB.

Mientras Luis Alfonso estuvo en sucursales desde muy joven, Jorge Alberto fue a probarse ya entrado en años(28) y en gran momento. El 2010 en su primer incursión en Triple A, de inmediato mostro sus condiciones al conectar 18 jonrones y producir 62 carreras en 76 juegos y para el 2011 dio toda una demostración de “power” al encabezar la Liga Internacional con 32 estacazos e imponer una nueva marca para la franquicia Scranton principal sucursal de Yankees, además se trajo al plato a 93 compañeros. Con estas actuaciones no se encuentra el motivo para no ser llamado y lo más extraño es que ya no volvió a tener la oportunidad, a pesar de haber mostrado gran capacidad para batear, para el 2012 estaba de regreso en la Liga Mexicana de Béisbol.

Muchos dicen que el error del “Chato” fue estar con Yankees un club lleno de estrellas donde era difícil ser subido; también se comentaba que en caso de ser ascendido,  debían pagar una cantidad extra a Tigres de Quintana Roo, algo así como 200mil dólares. La realidad no se puede saber, lo que si es que no deja de llamar la atención que ninguna otra franquicia levanto la mano por él, ni cuando estaba “macaneando” en las menores, ni luego de ser dejado libre. Se dice que el problema de Vazquez era su carácter y que en varias ocasiones tuvo actitudes que no se le toleran a un novato y menos aun viniendo de un mexicano.

En el caso de Luis Alfonso García, parece que simplemente el Béisbol de Grandes Ligas le dio la espalda, ya que con todo y que paso años picando piedra en sucursales y poniendo buenos números además de tener buenas actuaciones en entrenamientos primaverales, nunca fue requerido. El 2004 con Las Vegas Sucursal Triple A de Dodgers,  bateo para .314 con 32 jonrones y 95 empujadas, números sobresalientes pero que no le alcanzaron ni para tomarse una tacita de café con el equipo grande. Durante algún tiempo se llegó a comentar que Luis Alfonso fue “vetado” por haber conectado un cuadrangular con el cual la selección mexicana de Béisbol elimino a su similar de Estados Unidos en las eliminatorias con rumbo a las Olimpiadas del 2004 en Atenas, algo que se nos hace improbable aunque no imposible.

Lamentablemente nuestro Béisbol es rico en esta serie de historias. Luego de todo esto nos seguimos preguntando ¿Por qué unos si y otros No? alguien sabe la respuesta…

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